La PSD2 y sus implicaciones para el sector de los pagos

La segunda Directiva de Servicios de Pago (en inglés, PSD2), aprobada por la Comisión Europea el pasado 25 de noviembre, fue creada con el objetivo principal de mejorar la protección de los consumidores y potenciar la innovación en los pagos electrónicos en el marco de la UE. De entre todos los cambios introducidos, hay uno que destaca por encima del resto dada su capacidad de sacudir los cimientos del sector de los pagos en el sistema financiero Europeo.

Con la PSD2 se reconocen como proveedores de servicios de pago a dos figuras que venían operando desde hace algunos años fuera del foco de la anterior directiva; los proveedores de servicios de información sobre cuentas y los proveedores de servicios de iniciación de pagos.

Una adaptación necesaria

La inclusión estas figuras en la Segunda Directiva no es más que el intento de la UE por adaptar la DSP1 a los nuevos tiempos. Se establece así un marco de garantías para los usuarios de estos servicios a la vez que se pretende potenciar una alternativa a los esquemas de tarjetas. Una vez traspuesta la Directiva a la legislación de los 28, tanto los PSIP como los PSIC tendrán la obligación de comunicar su actividad al regulador de su país.

Antes de explicar las implicaciones de estos servicios para el sector de los pagos conviene definir exactamente qué es cada uno de ellos:

  • Proveedores de servicios de iniciación de pagos (PSIP)

Según la definición de “servicio de iniciación de pagos” dada en la propia Directiva:

Servicio que permite iniciar una orden de pago, a petición del usuario del servicio de pago, respecto de una cuenta de pago abierta con otro proveedor de servicios de pago.

Hablamos entonces de intermediarios cuya función es la de permitir a un usuario hacer un pago en un comercio directamente desde su cuenta bancaria, sin necesidad de usar tarjeta. Estos servicios son bastante frecuentes en el norte de Europa. Trustly o Sofort son quizás los ejemplos más notables.

  • Proveedores de servicios de información sobre cuentas (PSIC)

Volviendo a las definiciones recogidas en la Directiva, tenemos que un “servicio de información sobre cuentas” es:

Servicio en línea cuya finalidad consiste en facilitar información agregada sobre una o varias cuentas de pago de las que es titular el usuario del servicio de pago bien en otro proveedor de servicios de pago, bien en varios proveedores de servicios de pago.

En otras palabras; un servicio que permite a un usuario, o a otra empresa, consultar toda la información financiera de una o varias de sus cuentas en uno o varios bancos, sin tener que acceder en ningún momento al ebanking de su banco. En España, tanto Eurobits como Afterbanks son ejemplos de este tipo de proveedor.

Ni los PSIP, ni tampoco los PSIC pueden ser considerados como nuevos modelos en el panorama fintech. Sin ir más lejos, Sofort lleva operando desde 2005. El punto más crítico reside en la forma en la que estos proveedores obtienen permiso para operar desde las cuentas bancarias de sus usuarios. Para ello necesitan que estos les cedan sus credenciales de acceso a la banca online. Una vez dentro, los servicios de iniciación de pagos pueden hacer transferencias en nombre del usuario y los servicios de información de cuenta pueden extraer los datos financieros mediante técnicas de scraping.

Dado el riesgo que supone el hecho de que un tercero posea las credenciales bancarias de un usuario, se hacía necesaria la creación de un marco legal que regulase el acceso y el uso que estos servicios hacen de la información de los consumidores.

Cambio de rumbo obligado para los bancos

Lo que verdaderamente ha llamado la atención de los bancos no es la creación de estas figuras en sí, sino que en la misma Directiva se establece la obligatoriedad de permitir el acceso a estos actores a las cuentas de sus clientes si este último lo demanda. Ya sea para consultar información o para iniciar un pago, el banco deberá permitirles el acceso en las mismas condiciones que si lo hiciera el cliente directamente y sin necesidad de que exista una relación contractual con el proveedor de servicios.

Si nos olvidamos de los activos financieros, la información que un banco posee de sus usuarios es, sin duda alguna, su activo más importante. La DSP2 supone tener que cederlos en un momento en el que la mayoría de las entidades aún no ha dado con la clave para explotarlos comercialmente.

Sin duda, esta es la parte que más afecta a la banca, no solo por el hecho de tener que permitir que terceros se lucren con los datos de sus usuarios, sino, también por la dimensión de los cambios tecnológicos a los que están obligados.

A pesar de que en la directiva no se especifica cómo se va a facilitar el acceso desde un punto de vista técnico, Se asume que la mejor manera de hacerlo será a través de APIs.

Algunos ejemplos de aplicación de la DSP2

Compras sin tarjeta

El hecho de legitimar a los proveedores de servicios de iniciación de pagos mediante su inclusión en la Directiva supone un movimiento claro por parte de la Comisión para intentar añadir competidores a las marcas de tarjetas (Visa y mastercard, mayoritariamente).

Con la nueva Directiva surgirán más servicios que permiten comprar online y pagar directamente desde la cuenta bancaria del usuario, sin que este tenga que entrar a la banca online para hacer una transferencia. El pago, utilizando a un PSIP como intermediario, se realizaría de forma similar a un pago con tarjeta.

Queda por ver hasta qué punto afectará este modelo al negocio tradicional de las marcas de tarjetas y si acabará repercutiendo positivamente en el bolsillo de los clientes y comerciantes. De lo que no cabe duda es que, de todas los cambios introducidos en la PSD2, este es uno de los que más gusta a la banca.

Gestión de las finanzas personales

Si de algo ha pecado la gran banca históricamente es de falta de tacto con sus clientes. De hecho, este es el principal argumento al que se agarran sus nuevos competidores a la hora de enfocar su estrategia. Basándose en la misma premisa surgieron los servicios de información de cuentas que ahora se recogen en la Directiva. Gracias a ellos, un usuario puede tener en un solo lugar y de forma comprensible, una fotografía instantánea de todas sus finanzas.

Estos servicios ayudan al usuario a comprender mejor en qué se están gastando su dinero. Además, teniendo una visión tan amplia del perfil de cada usuario, pueden recomendar productos financieros que se adecuen mejor a este y cobrar una comisión del banco por vender su producto.

Comparadores de productos

Como ya sucedió en otros sectores,con la PSD2 se abre una puerta a nuevos servicios de comparación de productos financieros con datos actualizados sobre el coste real de cada producto. Este tipo de servicios pueden ayudar a mejorar la transparencia de las entidades y convertirse en un factor que estimule la competencia entre ellas.

Préstamos / Crowdlending

A la hora de estudiar la viabilidad de un crédito, las entidades acceden al historial del cliente a través de organizaciones especializadas en la gestión de este tipo de información. Con la Segunda Directiva, cualquier entidad de crédito puede convertirse en PSIC. De esta forma, un banco que esté estudiando conceder un crédito a un usuario podría acceder a la información del mismo en otras entidades y hacerse una idea más precisa de la puntuación de crédito antes de concederlo.

Software de contabilidad para PYMES

Con la expansión del modelo del Software as a Service llegaron también los programas de contabilidad en la nube. Estos servicios ayudan a agilizar los procesos contables de la empresas, sobre todo en el caso de las PyMEs, en donde muchas de ellas no disponen de un departamento dedicado. Con el acceso a la información de las cuentas garantizado para los PSIC, se podrán automatizar aún más las tareas relativas a la contabilidad, permitiendo la conciliación automática de gran parte de los gastos de las empresas.

¿Oportunidad o amenaza?

Es el tema más comentado en todos los artículos publicados hasta la fecha. Lo que está claro es que, crisis aparte, supone el mayor reto al que la banca europea se ha enfrentado en décadas. No solo desde el punto de vista de la adaptación tecnológica de sus anticuados sistemas, también desde una perspectiva de negocio. Para aquellas entidades que lo sepan aprovechar, la tecnología pasará de ser un mero soporte para el correcto funcionamiento de la entidad a convertirse en una fuente más de ingresos en sí misma.

Oportunidad o amenaza, todo dependerá del enfoque estratégico de cada entidad. Para algunas será una necesidad de cumplimiento normativo más que deberán acatar. Otras, como en el caso del BBVA con su API_Market, llevan tiempo trabajando para situarse en una posición ventajosa llegado el momento.

En cualquier caso, la directiva está aprobada y, guste o no, habrán de adecuarse a sus exigencias.

e.Kuantia

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